Yoseph Walker
Cuando el virus es el bueno
El “Sistema” es como un organismo vivo que se pasea por la naturaleza o sobre ésta y la modifica, la transforma. La cuida o la destruye. El Sistema emana de la propia naturaleza y se desarrolla según las condiciones le sean más o menos favorables. Nuestro pensamiento, nuestras ideas, emanan de nosotros mismos y de nuestra condición y en ellas basamos nuestros actos, nuestros principios, nuestras responsabilidades, nuestros remordimientos. La mezcolanza, el encaje entre nuestra calidad de individuos y la de seres gregarios nos somete a una concepción ética contradictoria en la que además, influye de manera pertinaz nuestra condición de engendro material, físico. Partimos de un substrato, crecemos a partir de él, nos desarrollamos como parte de un entramado del que vamos despuntando como individuos. Bajo nuestros pies se va formando una pirámide de acontecimientos que nos elevan y nos aíslan como individuos, pero a la vez nos mantiene unidos sin posibilidad de escapatoria. cualquier intento de cambio nos conduce hacia esa base común desde la cual podemos intentar un nuevo desarrollo, un camino diferente, siempre y cuando tengamos presentes los aconteceres y las causas reales de nuestra anterior situación.
En la cúspide de esa pirámide se encuentran los individuos, los cuales, a menudo, miran hacia su derecha o hacia su izquierda, miran hacia adelante o hacia arriba. ven a otros individuos y sueñan con un porvenir. Hablan, planifican y ejecutan y se crean nubes o conglomerados diversos que a veces chocan entre sí. Casi siempre se olvidaron de mirar hacia abajo, incluso, les da vértigo mirar hacia abajo.
A veces, cuando las cosas no van bien o alguien se percata de que no van bien, hay quien mira hacia abajo y a pesar de estar dentro de la nube logra vislumbrar el substrato, la base de la pirámide. Entonces se da cuenta de que las otras estructuras no son tan diferentes y de que simplemente, la nube que las envuelve también a ellos les oculta nuestro origen, el substrato común del que todos partimos.
Esas estructuras se generan lentamente, poco a poco. Trabajan asegurando cada paso, cada unión mediante anclajes y sistemas de alerta por si estos fallan. Es un sistema biónico, complejo, activo. los fallos sobrevienen a menudo y se reparan. Pero como todo en la vida, están sometidas a las leyes del tiempo y del movimiento. Se desarrollan, cambian y generan nuevas subestructuras. Con el tiempo los fallos se acumulan y se resuelven con petachos que van debilitando la formación.
La acumulación de fallos desnaturaliza el desarrollo de la estructura que debe volverse sobre sí misma e invertir su energía en asegurar los puntos débiles. La estructura deja de desarrollarse y se enquista. Las alarmas saltan sin cesar y los sistemas de seguridad asfixian y oxidan los engranajes.
Cada vez más individuos comienzan a mirar hacia abajo y comprenden que es necesario volver al origen, reencontrarse con los demás individuos allí, en la base y todos juntos comenzar de nuevo a construir de una manera diferente.
Arriba, en la nube, la estructura tratará a estos individuos como fallos en el sistema, como virus, y lanzará contra ellos sus defensas. Saltarán todas las alarmas, cundirá el pánico y el miedo. esto ocurrirá hasta que al fin la nube se disipe y todos los individuos se percaten de que allá abajo no está el abismo, sino la base, el origen, la verdadera estructura.
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