Los Cuentos d Phylón
Relatos cortos para después del Té de las 17:05 h.
APOCALIPSIS IPSIS
2 Ayer, por fin, cayó la torre de Pisa y el mar se tragó Venecia. La torre Eiffel despegó en dirección a Júpiter y el Big-Ben se adelantó una hora.
Entre las columnas del Partenón Sócrates y Platón discutían sobre la demokrazia, la plutokrazia y la gerontokrazia. Al mismo tiempo, en la sabána africana, una leona devoraba a un explorador mientras sus cachorros jugueteaban con el salacot y otras pertenencias del desdichado.
Jesucristo vino al mundo desde alguna otra dimensión para salvar a los hombres y a las mujeres pero, se encaprichó de una de ellas y acabó crucificado porque, había otros hombres encaprichados de la misma mujer. Cosas de machos.
Más tarde, cuando al tercer día resucitó, también despegó hacia el cielo y en el camino se encontró con la torre Eiffel que, iba repleta de turistas. Yo me quedo en Júpiter, dijo la torre. Yo soy Jesucristo, el hijo de Dios, y voy más allá. ¡Adiós! ¡Buen viaje!
En el cementerio de Brantoninio están enterrados los cuerpos de todos los visitantes que murieron aplastados por la torre de Pisa y las personas que murieron ahogadas en Venecia. Los que se encontraban a bordo de la torre Eiffel fueron dados por desaparecidos, lo mismo que Jesucristo.
Entre tanto, Sócrates y Platón, continuaban discutiendo entre diosas y pitonisas. A la cháchara se unieron otros personajes asiduos del barrio. Anaxagoras exponía sus teorías sobre el Sol y la Luna. Aristóteles buscaba la lógica de las cosas. Platón tenía la idea de que había dos mundos, uno real y otro imaginario, inteligible, creado por nuestra mente. Sófocles estaba convencido de que la vida es una tragedia y de que todos llevamos una máscara. Pericles quería entrar en la conversación pero, no le dejaron porque estaba ebrio. Abajo, en la ciudad, la gente gritaba por las calles y ponía barricadas. Los matones de Aurora Dorada se daban de tortas con los manifestantes de Atardecer Rosado y las diosas y los dioseznos, las walkirias y los nibelungos, Guillermo Tell, Lutero, Thor y Odín, caían infartados, los €uros se marchitaban y el casquete polar invadía Gotilandia.
Los de la lista Forbes pasaban el tiempo en una timba jugándose montañas de billetes. Al mismo tiempo, el Mediterráneo, se iba llenando de cadáveres de gentes de otros mundos.
Por el Norte avanzaba el hielo y por el sur avanzaba la muerte. y, en medio, una enorme dorsal, se tragaba la historia, la filosofía y el arte y los dinosaurios volvían a invadir la Tierra.
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